15 de enero de 2014

The Flash de Francis Manapul y Brian Buccellato. Los mejores tebeos de la nueva DC


Una de las críticas más extendidas entre los aficionados a DC Comics es que estos Nuevos 52 han devuelto a la longeva editorial y a sus personajes, al abismo de la oscuridad mal entendida que fueron los esfuerzos de las grandes editoriales, Marvel y DC, en los años 90 para contrarrestar los infantilizados y agresivos tebeos de la recien nacida Image Comics. Y esto es verdad en gran parte de lo que ofrece DC Comics en la actualidad, en los que el lector se hastía de versiones ennegrecidas de los otrora brillantes y luminosos personajes, violencia gratuita y pesimismo por doquier.

Pero dentro de esta editorial aun podemos encontrar un hálito de esperanza, un regreso a esa luminosidad que fue característica del género hasta la llegada de Miller y Moore a finales de los 80, a tebeos que pueden ser disfrutados por igual por niños y por adultos. Y el mejor ejemplo de todos ellos es este Flash de Manapul y Buccellato.



Ambos autores, coguionistas de este regreso a los orígenes del velocista escarlata, nos traen de vuelta un tebeo que bien podría haber pertenecido a la época dorada de los años 60 y 80 de Marvel Comics, y su mejor reflejo sería Spiderman. Porque aquí Barry Allen, al igual que Peter Parker, es el verdadero protagonista de la colección y si para la serie de Spiderman, la ciudad de Nueva York es también protagonista fundamental, aquí lo es Central City, la ciudad en la que habita Flash y todos los personajes que funcionan alrededor de él.


Desde el primer momento, Central City es una ciudad que respira vida, al igual que los habitantes de la misma, los cuales no son mero relleno para las batallas del héroe. Y Barry Allen tiene una vida tan interesante o más en su calidad de civil, que como el héroe Flash. Tanto el pasado del personaje, vislumbrado en el número 0 y trístemente no desarrollado por los autores ya que abandonan el título, como su relación a dos bandas entre Patty, su novia actual, y su verdadero amor de toda la vida Iris Allen, son el motor de la colección, al igual que lo era el juego a dos bandas que se traía Peter Parker entre Gwen Stacy y Mary Jane Watson.


Pero el resto de personajes secundarios de la colección están igual de bien tratados, tanto los villanos, tanto la galería principal de villanos del personaje como el Capitán Cold y el resto de The Rogues, los cuales no son meros villanos de vodevil, sino personas de carne y hueso cuyas acciones, sean malas o no, tienen una justificación muy humana. 

Lo mismo podemos decir de Gorilla Grodd, este muy relacionado en esta nueva versión con el enigma de la Fuerza de la Velocidad, motor de la colección y que da los mejores momentos de ciencia ficción pura y dura a un tebeo que oscila perfectamente entre lo urbano y la ciencia ficción.


Pero de todos los villanos, el que se lleva la palma es la nueva versión del Flash Reverso, entregando la mejor historia de la colección en los seis últimos y vertiginosos números de la etapa de ambos autores. En ella confluyen los dos años de colección y demuestra el trabajo previo de ambos autores.


Y no se puede hablar de esta serie pasando por alto el trabajo gráfico de Francis Manapul, que desde el primer momento te deja con la boca abierta con unas páginas que son pura filigrana visual, que auna lo mejor de la composición visual de un J.H. Williams, con el delirio pop del fallecido Carmine Infantino, el padre visual de Barry Allen.



Manapul y Buccellato abandonan la colección en el número 25 de la misma, con un crossover obligado con el omnipresente Año Cero de Batman, pero hábiles como son ellos, lo relacionan perfectamente con lo que han estado contando sin que chirríe, demostrando además que ambos autores son candidatos perfectos para tomar las riendas de Detective Comics, la señera colección de Batman, el nuevo destino de una pareja artística a la que habrá que seguir con verdadero interés.

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