15 de septiembre de 2015

Hellblazer de Brian Azzarello: John Constantine hace las Américas
























Tras la breve y frustrada etapa de Warren Ellis al frente del personaje, DC Comics decidió a principios del nuevo siglo entregar la colección señera del sello Vertigo por primera vez a un escritor americano y trasladar a Constantine a un entorno que solo había visitado en su primera aparición como personaje, América.

El guionista encargado de tamaña proeza y de igualar a autores tan dispares pero tan reconocidos como Jamie Delano, Garth Ennis, Paul Jenkins y Warren Ellis, fue Brian Azzarello, casi un recién llegado a la línea Vertigo pero que estaba entregando en dichos momentos el título estrella del sello, 100 Balas y su estilo, sucio, violento y descarnado le venía al pelo para narrar una etapa que a nadie dejaría indiferente.



Lo primero que hizo Azzarello es hacer recorrer a Constantine el infierno del sueño americano, esa América que los turistas que visitan Nueva York, Los Ángeles o San Francisco no conocen, la América profunda. Una América repleta de miedos, conflictos, pobreza y mucha violencia. 

Azzarello plantea su etapa con un realismo sucio donde el horror y la depravación proviene del propio ser humano y donde el elemento sobrenatural es secundario y muy abierto a la interpretación del lector. Además, Azzarello toca todos los temas clásicos asociados a América, el drama carcelario en "Entre Rejas", la América profunda lynchiana en "Buenas Intenciones", el cuasi-western en "El Infierno Helado", el conflicto racial en "Highwater" y el millonario hecho a si mismo, un Gran Gatsby con un twist infernal en "Cenizas y Polvo".



Y lo hace de una manera cruda, con un Constantine deshumanizado, alejado del acercamiento al personaje con sentimientos del que hizo gala Garth Ennis, casi un observador y manipulador que ha planeado con anticipación todo aquello que acontece en cuatro historias, más un par de historias autoconclusivas, que aunque puedan leerse por separado, se disfrutan mucho más en conjunto.

De las 5 grandes historias que contiene esta etapa, elegiría como favorita sin discusión "Buenas Intenciones", quizás el mejor trabajo de Azzarello en su etapa, ya que lo que plantea y lo que resuelve cierra a la perfección. Lo mismo podría decir de "Infierno Helado" y "Highwater", todas ellas ilustradas por Marcelo Frusin, un fabuloso autor, heredero de Eduardo Risso, que se convierte en el complemento perfecto de los guiones de Azzarello. En cambio, "Entre Rejas" me parece una historia interesante, pero excesivamente tópica en la visión carcelaria que hemos visto en cantidad de historias, aparte de que el trabajo a los lápices de Corben no me parece que complemente tan bien como Frusin los guiones de Azzarello.



La mejor/peor historia del volumen me provoca reacciones encontradas. "Cenizas y Polvo" me parece fascinante, quizás la historia que mejores momentos atesora y también la más ambiciosa de la etapa. Pero Azzarello falla, como en muchos de sus trabajos en saber explicar al lector todos los entramados de su historia, haciendo difícil lo fácil, como en su relato junto a Risso de Batman, "Ciudad Rota".



Pero en conjunto, la etapa de Azzarello es la más diferente, agresiva y dura de todas las etapas de la colección. Una rareza dentro de la historia del personaje y una aproximación al mismo que radicaliza sus rasgos y su entorno, entregando un producto final atrevido que será disfrutado por aquellos lectores que les gusten las emociones fuertes.

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